Sabes cuánto daría por volver a escuchar a los chistosos y el sonidito tuyo en la cocina?, picando la cebolla?, o simplemente llenando tus geniogramas, pidiéndome que te alcance el mataburro porque decías que así..."de paso" yo también dejaba de aburrirme...
Han pasado cuatro años mujer, sé que hoy no es tres, ni tampoco dieciséis, no escucho tu "Si si sí" y tampoco podrè volverte a verte ensayar tus pasitos de saya, sin embargo , lo que si siento es que a pesar del tiempo , tu me sigues queriendo....
Sigues estando en mis sueños y diciéndome qué hacer cuando no encuentro la respuesta, muchas de las cosas que me pediste las estoy cumpliendo, otras cuántas que tu también prometiste nunca se cumplirán...
Los giros que da la vida son tan grandes, inpensables, que me envuelven en estúpidos problemas con soluciones a la distancia de un beso, o una palabra, un perdón, una mirada...Una mirada tierna, una mirada prometida, una mirada esperada, una mirada que podía calmar la ira descontrolada, que podía en pocos minutos convertir al Hulk más verde en pura miel. Llevo muchos años enseñándole a mis ojos que puedo ver aún en invierno, el sol por mi ventana, llevo enseñándole a mis piernas que los kilómetros no cansan, a mis manos, que los cortes no duelen, que el cuerpo no sangra. Tu sigue aguardando tranquila, desde arriba, que pronto la lección será aprendida.
Tanto mis hermanos, mis tíos y sobre todo Glorita aprenderán también que a recordar no se aprende, pero a extrañar, a extrañarte nadie nunca nos enseña, porque desde que nos dejaste aprendimos a hacerlo con muchas ganas...y que tales ganas gordita, no seas malita, y de vez en cuando mandamos una risita, en tu nombre, G l o r i a , mamita.
Te quedó muy lindo este escrito. La falta de una madre nunca se supera, pero si la recordamos siempre con eso basta...
ResponderEliminarUn saludo, seguiré tu blog desde hoy...