Sabes cuánto daría por volver a escuchar a los chistosos y el sonidito tuyo en la cocina?, picando la cebolla?, o simplemente llenando tus geniogramas, pidiéndome que te alcance el mataburro porque decías que así..."de paso" yo también dejaba de aburrirme...
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Aprendiendo a prenderte velas en lugar de lágrimas
Sabes cuánto daría por volver a escuchar a los chistosos y el sonidito tuyo en la cocina?, picando la cebolla?, o simplemente llenando tus geniogramas, pidiéndome que te alcance el mataburro porque decías que así..."de paso" yo también dejaba de aburrirme...
domingo, 12 de septiembre de 2010
Junto a ti
Ni la una, mucho menos la otra

Cabellos largos y grasientos le caían sobre los ojos, el olor de semanas sin que el agua haya recorrido su cuerpo se apoderaba del lugar por el que ella pasara, las uñas negras, largas y filudas parecían más bien mil cuchillas pegadas a sus manos flacas, huesudas. Su boca completamente reseca, las supuestas pepitas de oro eran un sinfin de dientes de mazorcas podridas que dejaban notar su adicción al tabaco, esa letal droga que por muchos años la había acompañado. Los ojos desorbitados contrastaban con el matiz amarillo que desenfocaba su mirada; cada vez que ese buzón se abría sólo el olor a feticidad salía y era algo así como si la vida entera se le habría podrido de una buena vez.
Sus fúlgidos ojos rojos asesinaban a cualquiera que se atreviera a echarle una mirada rápida y así toda la comunidad temía de aquella mujer.
Yo no sé que tienes tú en la cabeza

Conozco tus manos, conozco también tus pies. He visto el color de tus ojos que al derramar lágrimas, se convierten en cristales rotos, cristales que aún sin saberlo, día a día, te encargas de reparar…algunas otras de romeper; y en el trayecto, en la ida y venida de tu travesía , tú vuelves a nacer.
Aún en tus años mozos fuiste la luz de mi vida, fuiste mi corazón y parte de mi piel. Naciste muy pequeña, indefensa a los males de la vida; Sin embargo en ti brillaba cierto altruismo adherido con tanto calor, con tanta pasión, que ni siquiera yo, en mi afán defensor, pude vencer.
Recién aprendías a caminar en el juego de la vida, pero para tu mala suerte siempre te tocó perder, nunca ganabas en los juegos de mesa, rifas o quermeses.
Aún no te perdonas haber nacido unos años antes para poder vivir unos días más junto a la Pitú, desde que tienes uso de razón lloras cada vez que la memoria te recuerda el haber nacido tan tarde, el no poder haberle dicho te amo, antes que Dios decidiera llevársela junto a él.
Eres una ingenua, crees que Dios ama a todos y que tú debes hacer lo mismo, intentas seguir las leyes divinas para poder reunirte algún día con aquella mujer. No te has preguntado ¿Por qué Dios decidió arrancarte sin piedad parte de tu corazón, dejarte pequeña, muy solita, y a mí, sin una respuesta para cada vez que tus ojitos me preguntaban el por qué?
Ante tantas cosas difíciles tu alegría nunca me dejaba ni me deja de sorprender, el ímpetu que mostrabas me hacía seguir adelante pues éste es un camino muy largo,mi vida, y si algún día tu caes, déjame caer a mi también, déjame ayudarte a recobrar el aliento otra vez.
Aún hoy quisiera tener la fuerza de la cual tú eres dueña para vivir como pantera suelta, quisiera también tener la misma fuerza para soñar, junto a ti mi querida hija; acompañarte como lo he estado haciendo, déjame ser tu guía que yo nunca, lo he jurado , nunca te abandonaré.