miércoles, 17 de noviembre de 2010

Aprendiendo a prenderte velas en lugar de lágrimas

Aún no entiendo, porque a pesar de que pasen los años, siempre tengo aquella sensación de estar llegando a tu casa que por alguna otra, sentía que era mía también, que aún recordando años pasados cuando era simplemente una salida vacía, con un eco impresionante...Ahora la veo como aquel lugar que después del colegio las ganas de llegar y escuchar a lo lejos " Los chistosos " en la radio me invade cada tarde soleada..cada tarde cuando las emociones me invaden...
Sabes cuánto daría por volver a escuchar a los chistosos y el sonidito tuyo en la cocina?, picando la cebolla?, o simplemente llenando tus geniogramas, pidiéndome que te alcance el mataburro porque decías que así..."de paso" yo también dejaba de aburrirme...
Han pasado cuatro años mujer, sé que hoy no es tres, ni tampoco dieciséis, no escucho tu "Si si sí" y tampoco podrè volverte a verte ensayar tus pasitos de saya, sin embargo , lo que si siento es que a pesar del tiempo , tu me sigues queriendo....
Sigues estando en mis sueños y diciéndome qué hacer cuando no encuentro la respuesta, muchas de las cosas que me pediste las estoy cumpliendo, otras cuántas que tu también prometiste nunca se cumplirán...
Los giros que da la vida son tan grandes, inpensables, que me envuelven en estúpidos problemas con soluciones a la distancia de un beso, o una palabra, un perdón, una mirada...Una mirada tierna, una mirada prometida, una mirada esperada, una mirada que podía calmar la ira descontrolada, que podía en pocos minutos convertir al Hulk más verde en pura miel. Llevo muchos años enseñándole a mis ojos que puedo ver aún en invierno, el sol por mi ventana, llevo enseñándole a mis piernas que los kilómetros no cansan, a mis manos, que los cortes no duelen, que el cuerpo no sangra. Tu sigue aguardando tranquila, desde arriba, que pronto la lección será aprendida.
Tanto mis hermanos, mis tíos y sobre todo Glorita aprenderán también que a recordar no se aprende, pero a extrañar, a extrañarte nadie nunca nos enseña, porque desde que nos dejaste aprendimos a hacerlo con muchas ganas...y que tales ganas gordita, no seas malita, y de vez en cuando mandamos una risita, en tu nombre, G l o r i a , mamita.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Junto a ti

Hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a ti con los ojos rojos, la mirada perdida y el corazón enmudecido. Busco los sentimientos que algún día decidí aquí dejarte, decidí confiarte...Sé que prometi ser feliz, sé también que junto a él yo algún día tendría que vivir, tendría que dormir.

Tendría que lavar su ropa, criar a sus hijos, ser la mujer que su madre escogió y que mi padre por algún motivo y un poco más de cien pesos aceptó.

Un día lluvioso, delante de todas, tal y como lo acordado, mi padre me entregó. Él llevaba una camisa blanca, pantalones azules, tirantes negros y zapatos de charol. No se necesitó de gran carruaje para llevarme, mis únicas pertenencias eran una maleta, un diario y la foto del lugar donde me encuentro hoy.
No es una playa, ni un jardín de jazmines, no es el amanecer ni gigantes árboles. Es la soledad, es el deseo de pertenecer a cada una y a ninguna de las rocas que aquí me acompañan.
Es el sonido del agua corriendo, huyendo, llevando todo consigo, llevándose pequeñas rocas, llevándose parte de mi vida como lo hizo el primer día.

Una madrugada, derramando sangre, casi arrastrándome ; llegué sucia, con las ropas rasgadas, el olor a dolor y mis piernas temblorosas. El interno dolor me había dejado pasmada...muda...grité en silencio, dejé correr la sangre junto al agua, dejé que se lleve mi rencor, dejé que guarde la ira y que sus aguas se lleven todo lo malo que podía haber en mi.

Mis visitas se hicieron más seguidas, cada noche, después de que la ebriedad y el salvajismo me hicieran víctima.
Me sentaba en tus orillas, para mí era más que suficiente escuchar tu voz, escuchar el sonido del agua romper junto a las rocas y responder a mi llanto, responder con tu encanto. La transparencia me hacía sentir más limpia, más viva. El hecho de ser la única visitante, de poder admirar las estrellas en la noche y poder cuidarte...sentir que el aire que respiraba era sólo mio..pensar que al menos eso era mío...mío..

Él siempre me humilló, está de más decir que me hizo daño..
Ahora los minutos que pasan dignifican mi alma, la noción del tiempo y las horas me parecen tan cortas. Si hay algo que tengo que agradecerte es que tantos años no fueron en vano, fueron los años que esperé para que esto pasara, para que me deje de absorber y descanse, y se vuelva cenizas como lo que el siempre fue ...nada...

Ni la una, mucho menos la otra



Cabellos largos y grasientos le caían sobre los ojos, el olor de semanas sin que el agua haya recorrido su cuerpo se apoderaba del lugar por el que ella pasara, las uñas negras, largas y filudas parecían más bien mil cuchillas pegadas a sus manos flacas, huesudas. Su boca completamente reseca, las supuestas pepitas de oro eran un sinfin de dientes de mazorcas podridas que dejaban notar su adicción al tabaco, esa letal droga que por muchos años la había acompañado. Los ojos desorbitados contrastaban con el matiz amarillo que desenfocaba su mirada; cada vez que ese buzón se abría sólo el olor a feticidad salía y era algo así como si la vida entera se le habría podrido de una buena vez.
Sus fúlgidos ojos rojos asesinaban a cualquiera que se atreviera a echarle una mirada rápida y así toda la comunidad temía de aquella mujer.
Me parecía increible que las dos se agarraban las manos en medio de la calina brisa, extendieran sus brazos los cuales eran como dos grandes tentaculos, moviéndose tan rápido, que a decir verdad, quién sabe cuántos años escondieron bajo la careta de algún ser extraño, no pasar a la verdad, no admitir que se amaban tanto y que a pesar de los años y la posición social no había nada más que ellas dos...solas..
La mayor tenía cuarenta y dos años, y su proeza en las matemáticas la había llevado a ser una muy buena reconocida profesora de ciencias cuánticas en la Universidad de Bremen, Alemania.
Conoció a la menor durante alguna de sus clases, creo que la mayor la confudió y se confundió, se dejó llevar por algún afán protector al ver que a la pobre e indefensa morena, de piernas flacas y ojos gláucos todo el mundo la agarraba como títere en sus bromas.
La pequeña morena traía apenas quince años encima cuando la prestigiosa profesora la vio por primera vez.
Muchos dicen que los polos opuestos se atraen y aún no entiendo si fue la postura cual jamelgo que no daba ni para un día más o quizás fue también el acento, mezcla de hindú y francés lo que descarriló las bajas pasiones de esa exitosa mujer.
Ambas habían huido de los rumores, de las miradas, y de las sanciones. Ambas buscaban dar rienda suelta a la pasión y a vivir lo que toda una vida escondieron con temor. Sin embargo, ahora se encontraban elloas dos, besándose como dos zainas, agarrándose las manos llenas de sangre, mientras que por los brazos de la mayor escurría el cuerpo de la morena, con la boca abierta y el cuerto desnudo envuelto en visillos...
A la mañana siguientne, una profesora de Ciencias Cuánticas salía de un extraño lupanar y tomaba un taxi hacia la frontera de Marruecos, pidió al taxista que pare en una mezquita pues había que dejar un paquete y seguir con su vida como lo había hecho siempre.

Yo no sé que tienes tú en la cabeza


Conozco tus manos, conozco también tus pies. He visto el color de tus ojos que al derramar lágrimas, se convierten en cristales rotos, cristales que aún sin saberlo, día a día, te encargas de reparar…algunas otras de romeper; y en el trayecto, en la ida y venida de tu travesía , tú vuelves a nacer.

Aún en tus años mozos fuiste la luz de mi vida, fuiste mi corazón y parte de mi piel. Naciste muy pequeña, indefensa a los males de la vida; Sin embargo en ti brillaba cierto altruismo adherido con tanto calor, con tanta pasión, que ni siquiera yo, en mi afán defensor, pude vencer.
Recién aprendías a caminar en el juego de la vida, pero para tu mala suerte siempre te tocó perder, nunca ganabas en los juegos de mesa, rifas o quermeses.
Aún no te perdonas haber nacido unos años antes para poder vivir unos días más junto a la Pitú, desde que tienes uso de razón lloras cada vez que la memoria te recuerda el haber nacido tan tarde, el no poder haberle dicho te amo, antes que Dios decidiera llevársela junto a él.

Eres una ingenua, crees que Dios ama a todos y que tú debes hacer lo mismo, intentas seguir las leyes divinas para poder reunirte algún día con aquella mujer. No te has preguntado ¿Por qué Dios decidió arrancarte sin piedad parte de tu corazón, dejarte pequeña, muy solita, y a mí, sin una respuesta para cada vez que tus ojitos me preguntaban el por qué?

Ante tantas cosas difíciles tu alegría nunca me dejaba ni me deja de sorprender, el ímpetu que mostrabas me hacía seguir adelante pues éste es un camino muy largo,mi vida, y si algún día tu caes, déjame caer a mi también, déjame ayudarte a recobrar el aliento otra vez.

Aún hoy quisiera tener la fuerza de la cual tú eres dueña para vivir como pantera suelta, quisiera también tener la misma fuerza para soñar, junto a ti mi querida hija; acompañarte como lo he estado haciendo, déjame ser tu guía que yo nunca, lo he jurado , nunca te abandonaré.